domingo, 19 de febrero de 2012

12/02/19_Nicolas Bourriaud_Hacia una política de las formas (1)


Texto extraído de:
ESTÉTICA RELACIONAL 
Nicolas Bourriaud
Traducción de Cecilia Beceyro y Sergio Delgado
(c) Adriana Hidalgo editora S.A. 2008


Nicolas Bourriaud


Pág 99-107

Hacia una política de las formas

Cohabitaciones

Notas sobre posibles extensiones de una estética relacional




Sistemas Visuales 
            Antes levantábamos los ojos hacia el ícono que materializaba la presencia divina bajo la forma de una imagen.

            En el Renacimiento, la invención de la perspectiva monocularcentrista trasformó “al que mira” en un individuo concreto; el lugar que le había sido atribuido por el dispositivo pictórico lo asilaba también de los demás. Por cierto, cada cual puede mirar los frescos de Piero o de Ucello desde varios puntos de vista. Sin embargo las perspectiva le asigna un lugar simbólico a la mirada y le da “al que mira” su lugar en un simbolismo social.

            El arte moderno modificó esa relación, permitiendo miradas múltiples y variadas sobre el cuadro; ¿pero no deberíamos hablar de importación, ya que este modo de lectura existía, bajo otras formas, en Africa y en Oriente?              

Mark Rothko (1903-1970)


 Jackson Pollock (1912- 1956)

          Rothko o Pollock inscribieron en su obra la necesidad de un “envoltorio” visual. El cuadro supuestamente envuelve, sumerge  incluso  “al que mira” en un ambiente cromático. A menudo se recuerdan las similitudes existentes entre el efecto “envolvente” del expresionismo abstracto y aquél que buscaban los pintores de íconos: en los dos casos, se trata de una humanidad abstracta, constatada y lanzada al espacio pictórico. A propósito del espacio que envuelve al “que mira” en un ambiente o en un medioambiente construido, Eric Troncy habla de un efecto all around  aopuesto a all over, que sólo se aplica a las superficies planas. 

Eric Troncy 


   


La imagen es un momento 
         Una representación no es mas que un momento M de lo real; toda imagen es un momento, de la misma manera que cualquier punto en el espacio es el recuerdo de un tiempo x, como reflejo de un espacio y. ¿Esta temporalidad está paralizada o es, por el contrario, PRODUCTORA DE POTENCIALIDADES? ¿Qué es una imagen que no contiene ningún porvenir, ninguna “posibilidad de vida”, si no una imagen muerta?
        



Lo que muestran los artistas 
         La realidad es aquello de lo que puedo hablar con el otro. Sólo se define como un producto de negociación. Salirse de la realidad es la “locura”: alguien ve un conejo naranja sobre mi hombro, yo no lo veo; entonces la discusión se debilita, se estrecha. Para volver a encontrar un espacio de negociación, yo debería hacer como si viera ese conejo naranja sobre mi hombro: LA IMAGINACIÓN APARECE COMO UNA PRÓTESIS QUE VENDRÍA A FIJARSE SOBRE LO REAL CON EL FIN DE PRODUCIR MÁS INTERCAMBIOS ENTRE LOS INTERLOCUTORES. El arte tiene como objetivo reducir en nosotros lo mecánico: apunta a destruir cualquier tipo de acuerdo a priori.

            De la misma manera, el sentido es el producto de una interacción entre el artista y “el que mira”, y no un hecho autoritario. Ahora bien, en el arte actual, “el que mira” debe trabajar producir el sentido a partir de objetos cada vez más livianos, imposibles de delimitar, volátiles. Los códigos del cuadro presentaban un límite y un formato; hoy tenemos que contentarnos generalmente con fragmentos. No sentir nada es no trabajar lo suficiente.
  



Los limites de la subjetividad individual

Felix Guattari (1930-1992)
         
         Lo apasionante en Guattari es su voluntad de producir máquinas para subjetivar, singularizar todas las situaciones, con el fin de luchar contra “la operación de los mass media” a los que estamos sometidos y que son una herramienta de nivelación.

            La ideología dominante desearía que el artista estuviera solo, lo idealiza como solitario e irredento: “uno escribe siempre solo”, “hay que alejarse del mundo”, pura cháchara. Esa imagen estereotipada confunde dos nociones distintas: el rechazo por parte del artista de las reglas vigentes de la comunidad, y el rechazo de lo colectivo. Si hay que rechazar todo tipo de agrupamiento comunitario impuesto, es justamente para sustituirlo por la creación de REDES RELACIONALES. 

            Según (David) Cooper, la locura no está “en” la persona, sino en el sistema de relaciones al que pertence. Uno no se convierte en un “loco” solo, porque uno no piensa solo, salvo para postular que el mundo posee un centro (Bataille). Nadie escribe, pinta, o crea solo. Pero hay que hacer “como si”. 
        
David Cooper (1931-1986)




Los limites de la subjetividad individual 
               Los años noventa vieron el surgimiento de las inteligencias colectivas y la estructura “en red” en el manejo de las producciones artísticas: la popularización de la red Internet, así como las practicas colectivas vigentes en el medio de la música  técno y de manera mas general la industrialización creciente de las diversiones culturales, produjeron un acercamiento relacional de la exposición. Los artistas buscaron interlocutores; ya que el público permanecía como un ente irreal, los artistas incluyeron a ese interlocutor en el mismo proceso de producción. El sentido de la obra nació del movimiento que unía los signos emitidos por el artista, pero también de la colaboración de los individuos en el espacio de exposición. (Después de todo, la realidad no es otra cosa que el resultado transitorio de lo que hacemos juntos, como decía Marx.)





¿Un arte sin efecto?
         Las prácticas artísticas relacionales son objeto de crítica reiterada, porque se limitan al espacio de las galerías y de los centros culturales, contradiciendo ese deseo de lo social que es la base de su sentido. Se les reprochan que niegan los conflictos sociales, las diferencias, la imposibilidad de comunicar en un espacio social alienado, en beneficio de una modelización ilusoria y elitista de las formas de lo social, porque se limita al medio del arte. ¿Pero se niega el interés del arte Pop porque reproduciría los códigos de alienación visual? ¿Se le reprocha al arte conceptual perpetuo una visión angélica del sentido? Las cosas no son tan simples. La principal queja sobre el arte relacional es que representaría una forma suavizada de la crítica social.

            LO QUE ESTAS CRÍTICAS OLVIDAN ES QUE EL CONTENIDO DE ESTAS PROPUESTAS ARTÍSTICAS DEBE SER JUZGADO FORMALMENTE: EN UNA RELACIÓN CON LA HISTORIA DEL ARTE, TOMANDO EN CUENTA EL VALOR POLITICO DE LAS FORMAS, LO QUE LLAMO “CRITERIO DE COEXISTENCIA”, A SABER: LA TRANSPOSICIÓN EN LA EXPERIENCIA DE VIDA DE LOS ESPACIOS CONSTRUIDOS O REPRESENTADOS POR EL ARTISTA, LA PROYECCIÓN DE LO SIMBÓLICO EN LO REAL. SERÍA ABSURDO JUZGAR EL CONTENIDO SOCIAL O PILITICO DE UNA OBRA “RELACIONAL” DESEMBARANZANDOSE PURA Y SIMPLEMENTE DE SU VALOR ESTÉTICO, COMO DESEARÍAN AQUELLOS QUE SÓLO VEN, EN UN EXPOSICIÓN DE TIRAVANIJA O DE CARSTEN HÖLLER, UNA PANTOMIMA FALSAMENTE UTÓPICA, Y COMO DESEABAN AYER LOS DEFENSORES DE UN ARTE “COMPROMETIDO”, ES DECIR PROPAGANDISTA.



      Rirkrit Tiravanija



Carsten Höller

  
            Estos procesos no dependen de un “arte social” o sociológico: apuntan a la construcción formal de espacios-tiempo que no representarían la alineación, que no continuarían en sus formas la división del trabajo. La exposición es in INTERTICIO que se define en relación con la alienación reinante. Reproduce o desplaza a veces las formas de esta alienación, como en la exposición de Philippe Parreno, Made of the 1st of May (1995), cuyo centro era una cadena de montaje de actividades para el ocio. La exposición no niega entonces relaciones sociales en vigencia, pero las distorsiona y las proyecta en un espacio-tiempo codificado por el sistema del arte y por el artista mismo. Uno puede percibir, en una exposición de Tiravanija por ejemplo, una forma de animación ingenua y lamentar lo tenue y lo artificial del momento social que propone: lo que sería, me parece, EQUIVOCARSE SOBRE EL OBJETO DE LA PRÁCTICA. Porque su objetivo no es lo social, sino su producto, o sea una forma compleja que vincula una estructura formal, objetos puestos a disposición del visitante, y la imagen efímera que nace del conocimiento colectivo. EN CIERTA MANERA, EL VALOR DE USO DE LO SOCIAL SE MEZCLA CON SU VALOR DE EXPOSICIÓN, EN EL SENO DE UN PROYECTO PLÁSTICO. NO SE TRATA DE REPRESENTAR MUNDOS ANGELICALES, SINO DE PRODICIR LAS CONDICIONES DE ESOS MUNDOS.

Philippe Parreno






El porvenir político de las formas
            A nuestra época no le falta un proyecto político, sino que espera FORMAS SUSCEPTIBLES DE ENCADENARLO, DE POSIBILITAR SU MATERIALIZACIÓN. Porque la forma produce o modela el sentido, lo orienta, lo repercute en la vida cotidiana. La cultura revolucionaría creó o popularizó varias FORMAS DE LO SOCIAL: la asamblea (soviets, ágoras), el sit-in, la manifestación y sus cortejos, las huelgas y sus declinaciones visuales (pancartas, panfletos, organización del espacio, etc).

            La muestra explora el dominio de la estasis (Del gr. στάσις, detención): huelgas paralizantes, como la de diciembre de 1995, donde hay que organizar el tiempo de manera diferente; free parties de varios días, que dilatan la noción de sueño y desarmadas después de la inauguración; virus informáticos que bloquean miles de programas al mismo tiempo.

         ES EN EL CONGELAMIENTO DE LAS MECÁNICAS, EN LA DETENCIÓN DE LA IMAGEN, DONDE NUESTRA ÉPOCA ENCUENTRA SI EFICACIA POLÍTICA.

         El enemigo que debemos combatir se encarna en una forma social: es la generalización de las relaciones proveedor/cliente en todos los niveles de la vida humana, desde el trabajo hasta la vivienda, pasando por el conjunto de los contratos tácitos que determinan nuestra vida privada.

            La sociedad francesa está tan afectada que sufre un doble bloqueo: las instituciones nacionales presentan un déficit democrático y la economía mundial trata de imponerle modos de cosificación en todos los aspectos de la existencia.

            El fracaso relativo de mayo del 68 en Francia se ve en la tenue tasa de institucionalización de la libertad.

            EL FRACASO GLOBAL DE LA MODERNIDAD SE DESCUBRE A TRAVÉS DE LAS RELACIONES HUMANAS DEVENIDAS PRODUCTO, DE LA POBREZA DE LAS ALTERNATIVAS POLITICAS Y DE LA DESVALORIZACIÓN DEL TRABAJO COMO VALOR NO ECONOMICO, AL CUAL NO CORRESPONDE NINGUNA VALORIZACIÓN DEL TIEMPO LIBRE.

            La ideología glorifica la soledad del creador y desprecia toda comunidad.

            Su eficacia consiste en promover el asilamiento de los autores poniéndoles un microchip-producto que alaba su “originalidad”, pero la ideología es invisible: SU FORMA NO ES TENER NINGUNA. La falsa multiplicidad es su astucia suprema: se reduce cada día el abanico de lo posible, mientras proliferan los nombres que abarcan esta realidad empobrecida.
  




Rehabilitar la experimentación
         ¿A quién se le quiere hacer creer que sería útil y beneficioso volver a valores estéticos basados en la tradición, el dominio de las técnicas, el respeto de las convenciones históricas? Si hay un ámbito donde el azar no existe, es por supuesto el de la creación artística. EL AZAR ES IMPORTANTE, PERO DEL LADO DE LA PRODUCCIÓN UNICAMENTE. UNA VEZ EXPUESTA, LA OBRA ABANDONA EL MUNDO DE LO ARTIFICIAL, TODO EN ELLA DEPENDE DE LA INTERPRETACIÓN. Cuando se quiere destruir la democracia, se empieza por amordazar la experimentación, y se termina por acusar a la libertad de rabiosa.





Estética relacional y situaciones construidas
         El concepto situacionista de la “situación construida” pretende sustituir la representación artística por la realización experimental de la energía artística en los ambientes de lo cotidiano. Si el diagnóstico de Guy Debord en cuanto al proceso de producción especular nos parece implacable, la teoría situacionista en cambio ignora el hecho de que el espectáculo, que arremete en primer lugar contra las formas de las relaciones humanas, - es “una relación social entre personas, mediatizada por imágenes”- sólo podrá ser pensado y combatido a través de la producción de nuevos modos de relaciones entre la gente.  Ahora bien, la noción de situación no implica necesariamente una coexistencia con  los demás: se pueden imaginar “situaciones construidas” que excluyen, incluso deliberadamente a los demás. La noción de “situación” repite la unidad de tiempo, de lugar y de acción, en un teatro que no implica necesariamente una relación con el Otro. Pero la práctica artística está siempre en relación con el otro, al mismo tiempo que constituye una relación con el mundo. La situación construida no corresponde necesariamente a un mundo relacional, que se elabora a partir de una figura de intercambio. ¿Es azaroso que Debord divida el tiempo espectacular en dos, el “tiempo intercambiable” del trabajo (“acumulación infinita de intervalos equivalentes”) y el “tiempo consumible” de las vacaciones, que imita los ciclos de la naturaleza mientras es un espectáculo “en un grado más intenso”? La noción de “tiempo intercambiable se revela aquí solamente negativa: el elemento negativo no es e intercambio en sí, que sería factor de vida y de sociabilidad; son las formas capaces de intercambio humano. Estas formas de intercambio nacen del “encuentro” entre la acumulación del capital (el empleador) y la fuerza de trabajo disponible (el empleado-obrero), bajo la forma de un contrato. No representan el intercambio en abstracto, sino una forma histórica de producción (el capitalismo): el tiempo de trabajo es un tiempo “comprable” bajo la forma de un sueldo más que un “tiempo intercambiable” en el sentido pleno. LA OBRA QUE FORMA UN “MUNDO RELACIONAL”, UN INTERSTICIO SOCIAL, ACTUALIZA EL SITUACIONISMO Y LO RECONCILIA, EN LO POSIBLE, CON EL MUNDO DEL ARTE.

 
Guy Debord (1931-1994)